Monseñor Rodolfo Quezada Toruño
Nació el 8 de marzo de 1932 en la Ciudad de Guatemala, hijo de Don René Quezada Alejos y Doña Clemencia Toruño Lizarralde de Quezada, quien aún vive. De ese matrimonio nacieron tres hijos: Rodolfo, José Fernando y Gerardo.
Bautizado en la Parroquia de El Sagrario con el nombre de Rodolfo Ignacio de Jesús, inició sus estudios en el Colegio de San José de los Infantes cuando era dirigido por los Hermanos Maristas. A la edad de 15 años ingresó al Seminario Menor, habiendo finalizado sus estudios en el Seminario de San José de la Montaña en El Salvador y de Teología en Innsbruck, Austria. Así mismo, estudió un Doctorado en Derecho Canónico en la Universidad Gregoriana de Roma, Italia.
Fungió como Vicario Parroquial de El Sagrario, Rector de Beatas de Belén, Párroco de Capuchinas y Párroco Universitario, entre otros cargos. Dentro de la Curia ha servido cargos como el de Vicecanciller del Arzobispado, Asesor de la Acción Católica y Presidente de la Conferencia Episcopal de Guatemala.
Fue Rector del Seminario Mayor Nacional de la Asunción de Guatemala, para posteriormente, en 1972, ocuparse como Obispo Auxiliar de Zacapa y, en 1975, como Obispo coadjutor de esa misma diócesis; en 1980 ocupó el cargo de Obispo Residencial y en 1986, el de Prelado de Esquipulas. A la par de sus 29 años de servicio pastoral en el oriente del país, fungió dentro de la Conferencia Episcopal de Guatemala como Presidente de varias comisiones, Secretario General y Delegado de la Conferencia a Puebla en 1979. En febrero de 1996, todos sus esfuerzos por profundizar la pastoral, el culto y la imagen del Santo Cristo de Esquipulas, llevaron a su Santidad Juan Pablo II, a visitar esa Ciudad durante las celebraciones de los 450 años de su burilación.
La vida del país durante la segunda mitad del siglo pasado, se vió oscurecida por una sangrienta guerra civil. Es de esa cuenta que, como un aporte de la Iglesia y de la persona de Monseñor Quezada a la sociedad guatemalteca, y entre 1987 y 1993, fungió como Presidente de la Comisión Nacional de Reconciliación, en el marco de su actividad como Presidente de la Conferencia Episcopal. Posteriormente, en marzo de 1990, en el marco del Proceso de Paz se le nombra como “Conciliador en el Proceso de Paz”. Durante este período recibió diversos reconocimientos como el Premio Derechos Humanos en Chicago, el Galardón Derechos Humanos de Guatemala Flash, el Premio de la Cámara Guatemalteca de Periodismo, el Premio “Constructores de la Democracia”, el Premio “Oscar Romero”. En 1993 y por Acuerdo Gubernativo se le nombra “Conciliador Vitalicio” y en 1994, Presidente de la Asamblea de la Sociedad Civil.
En Junio del 2001, fue llamado por su Santidad Juan Pablo II para ser el Décimo Octavo Arzobispo de Guatemala y posteriormente para integrarse al Sacro Colegio Cardenalicio.
Monseñor Rodolfo Cardenal Quezada Toruño cumplió en el presente año del 2006, 50 años de ordenación sacerdotal, razón por el que esta Hermandad le rindió un homenaje al definir ésta efemérides, como tema central de las actividades realizadas con motivo de la Velación Anual de la Venerada Imagen de la Virgen de Dolores de este Templo, efectuadas en septiembre pasado.
Al mencionar a nuestro Cardenal, hacemos mención de una persona que ha hecho historia estando muy cerca del sufrido pueblo de Guatemala. Sin su apostolado en pro de la paz, la vida de Guatemala continuaría inmersa en la guerra entre hermanos. Ese es el testimonio que de su vida nos queda como ejemplo.
¡Gracias por su intensa labor en busca de la paz;
por la búsqueda del respeto a la vida de los y las guatemaltecas;
por la búsqueda de una vida mejor para este país!.